Antes de ser una app, Cycla era una mujer sentada en la consulta escuchando tres letras que le cambiaron la vida: SOP. Sus ciclos llevaban meses en silencio. Su piel no se calmaba. Y bajo cada síntoma vivía un miedo más callado, el de que el bebé que tanto deseaba no llegara nunca.
Los consejos que recibió fueron pocos. Pierde algo de peso, vuelve el año que viene. Así que dejó de esperar y empezó a escuchar a su cuerpo. Caminaba después de cada comida, aunque fueran diez minutos, para mantener estable el azúcar. Dejó el azúcar y los ultraprocesados y armó su plato en torno a comidas antiinflamatorias. Aprendió el ritmo de su ciclo en lugar de temerlo.
Nada cambió de un día para otro. Pero mes tras mes los ciclos volvieron. La inflamación cedió. Los análisis que su médico miraba con recelo empezaron a moverse en la buena dirección. Y una mañana cualquiera, una prueba que se había hecho demasiadas veces por fin mostró dos líneas.
Esa primera noche, viendo respirar a su hija en la oscuridad, se hizo una promesa. Ninguna mujer debería tener que armar todo esto sola a las 2 de la mañana, googleando síntomas y dudando de su cuerpo. Cycla es esa promesa, convertida en algo que puedes llevar en el bolsillo.
Por primera vez entendí mi propio cuerpo, en vez de googlear mis síntomas a las 2am.
La fundadora de Cycla